Gracias a mi rutina, tengo la suerte de recorrer mucho mi ciudad, durante cada uno de los días laborables. Y siendo como soy, observo todo y a todos. Es así que me fue inevitable notar lo difícil que es encontrar a personas sonriendo. A diario veo a la gente con quien comparto mi mis viajes en tren, colectivo o subte, y sus respectivos gestos, grises y sombríos. Serios… casi amargados. Sinceramente no los culpo, es más casi que los entiendo. Por que a veces cabe preguntarse… ¿Por que sonreír?
En mi reflexión me es inevitable notar que tampoco se miran. Es increíble cuando se camina por la calle ver a personas mirando sus pies. En el caso del género femenino hay dos opciones generales. O los pies, o las vidrieras. Ambas son razones validas… ajajá
Como dije, los entiendo. Vivimos en una sociedad que tiende inevitablemente al individualismo. Cosa que no considero que este mal, pero si cuando esta actitud sin duda afecta el animo de quienes la componemos. Y vuelvo a la pregunta anterior preguntándome ¿Por qué sonreír? Ya dije, que entiendo que a veces es inevitable la tristeza y en estos tiempos que corren, con crisis por allá. Piquetes por acá, cortes, protestas, recortes y toda una sarta de malas noticias que nos acompañan desde que sacamos nuestros pies de la cama. Entiendo que a veces esto es inevitable. Pero… y si ¿cambiamos la pregunta? ¿Que pasaría? ¿Cuál seria el resultado?
Digo, si en vez de preguntarnos, ¿Por qué sonreír? Nos preguntáramos ¿Por qué NO sonreír?
Ahí la ecuación cambia sustancialmente, por que sin dudas es difícil encontrar motivos validos para no sonreír. Y hablo de la sonrisa particularmente por que hoy en día sin dudas es algo que a veces es menos preciado. Pero que a pesar de esto, tiene a mí entender un gran poder.
Por que, cuando nosotros generamos el cambio entregando una sonrisa, tal vez, y solo talvez. Estaríamos mejorando el día de otra persona que cruzamos en nuestro camino. Y así el nuestro también. No importa la sonrisa que se tenga. Sea una sonrisa bella y contagiosa o una sonrisa pequeña y tímida… no importa! Lo que importa a fin de cuentas es sonreír. Y al igual que el bostezo contagiar la misma.
Y así a pesar de todo seguir sonriendo. A pesar de que el tren que debía llegar nunca llego. O arribo al terminal con 40 minutos de demora ¿Por que no sonreír?¿ Será que nos mimetizamos con un ambiente sombrío y lúgubre que cubre cada momento del día? ¿Y si hiciéramos que el ambiente se mimeticé con nosotros? ¿Si tomáramos la iniciativa? Y empezáramos a regalar sonrisas. Quizás, tal vez, quien sabe… veríamos a nuestro mundo sonreír…
Sino miren este video… y después me cuentan.
Saludos! El Leon ;)
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